
Liturgicamente hoy empieza el tiempo de Navidad.
En verdad que el tiempo pasa, que casi ni te enteras.
En estos días, son las fiestas de navidad en los colegios.
En algunas parroquias, se hacen autos sacramentales, se catequiza, haciendo una obra
de la historia de la salvación.
Durante bastantes años he participado en estos eventos, como catequista y como madre.
Este año, me han tomado el relevo dos de mis hijos, que están dando catequesis y apoyo en una parroquia.
Después de 23 años, esta navidad no tengo en casa, ni pastores, ni pastoras, ni lavandera, ni panadera, ni árbol de navidad, ni paje, ni Virgen María, !vamos! , !!que los niños han crecido!!
Si, bien es cierto que se respira cierta tranquilidad, también es cierto, que me da un poco de penilla.
Tendré que esperar a ayudar a vestir a los nietos. Mientras, guardaré los múltiples trajes que he ido haciendo en estos años.

Menos mal que tengo un rey mago honorario, Melchor (mi marido), que el día 3 de enero visitará como en los últimos años una parroquia de Madrid (espero, que este año también).